sábado, 17 de mayo de 2008

ROMERO-film TRAMA DE LA PELÍCULA

La acción se sitúa en El Salvador, en 1977.

Mientras aun están apareciendo los créditos, se inicia la acción con un orador dando un mitin en una plaza, hay gente pidiendo "libertad" y unas "elecciones libres".
En la siguiente escena se ve que se están celebrando ya unas elecciones, aparecen un cura con sotana blanca (Óscar Romero) y otro de paisano (Rutilio Grande), en su periplo escuchan la queja de unos campesinos a los que les quitan las tierras y les dicen que eso es la "voluntad de Dios" mientras otros no aceptan esta interpretación (creo que Dios vomitaría ante esto...)

Estando en esto alguien viene a avisar al padre Grande (a quien alguien ha presentado ya como un subversivo o agitador) de que están parando los autobuses en los que la gente viene a votar (a alguien no le interesa que los campesinos lleguen a votar).

El ejército cierra las carretearas con la escusa de que hay francotiradores y que no es seguro, por lo que no dejarán pasar a ningún autobús. Ante esto el padre les invita a ir andando, la gente se muestra dispuesta, y le dice al oficial al mando que les puede proteger si quiere, a lo que responde que no lo necesita porque "ningún terrorista se atrevería a disparar contra la Iglesia", cuando la gente se va acribillan a balazos los autobuses ya vacíos (como un gesto de desahogo y frustración).

En el camino unos sacerdotes hablan de la posible sucesión del arzobispo, se mencionan varios candidatos pero se afirma que el peor sería Romero, porque "hablaría de teología mientras el Salvador arde"

En la siguiente escena se le comunica a Romero que el Vaticano le ha nombrado arzobispo. Un comentario de otros colegas en otra escena afirma que su nombramiento es un nombramiento de compromiso, que será alguien dócil, que no dará problemas a las autoridades, también comentan su delicada salud (durará poco, y será un nombramiento de transición).

En el sermón de su toma de posesión alude al tema de que hay algunos sacerdotes radicales y a la misión de la Iglesia de ser mediadora y de buscar la justicia.
Después, en una recepción, recibe los saludos de un militar (el presidente electo) quien le vaticina que habrán de trabajar juntos y colaborar. Otras gentes le saludan y felicitan por el nombramiento ofreciéndole presentes y regalos. Un amigo le regala "lo que de verdad necesito" (unos zapatos cómodos). Aparecen algunos personajes cercanos al protagonista.

En la siguiente escena aparece una celebración en una plaza, por la tarde, un cura reparte la comunión mientras el pueblo canta; llegan unos soldados, la gente grita libertad, les piden que se dispersen, sin mediar más empiezan a disparar abiertamente contra la gente, que se refugia en una iglesia.

La siguiente escena es de una fiesta en un ambiente refinado (alta sociedad), el anfitrión y otro invitado están hablando de política cuando la mujer les viene a reclamar. En la fiesta está el recién nombrado arzobispo y llega el sacerdote que estaba en la plaza (el P. Grande) y le cuenta lo sucedido: "hay unos 80 muertos". Le increpa que si no ve lo que está pasando: que a todo el que no opina lo oficial, a todo el que dice lo que piensa sobre la reforma agraria, los sueldos, Dios o los derechos humanos (es decir, lleva la contraria al gobierno), le cuelgan la etiqueta de "comunista", lo torturan y lo matan. Se despide de él y le dice que se va a Aguilares, con su pueblo y con su gente para servirles y animarles, estar con ellos.
El arzobispo va a la plaza donde contempla la escena de lo sucedido.

Siguiente secuencia ( ) aparece una reunión de la jerarquía (autoridades eclesiásticas; posiblemente el cabildo o la conferencia episcopal) están discutiendo sobre el documento de protesta por lo sucedido, unos opinan que el texto propuesto es demasiado incendiario y por votación deciden "suavizarlo" (no quieren ser molestos).

En la siguiente escena aparece el P. Grande bautizando a un niño y recogiendo a unos campesinos en su modesto cochecito (haciendo lo que dijo que iba a hacer). Se ve cómo le han tendido una emboscada y gente armada vestida de paisano les disparan a bocajarro, el que parece ser el jefe les dice a unos niños que han sobrevivido a los disparos y al accidente que se vayan mientras él remata al conductor. (en la escena aparece cómo los niños se van corriendo a cámara lenta mientras suenan los disparos).

Después una escena familiar donde aparece el arzobispo jugando con unos niños, está enfermo (tiene 39º de fiebre -> otra alusión a su delicada salud), atiende una llamada de teléfono que le cuenta lo sucedido. Es de noche y acude a donde están lavando los cadáveres, hay mucha gente. Los curas discuten sobre quien debe hacer la homilía del funeral, unos dicen que es hora de que el arzobispo hable, otros opinan que su presencia ya es suficiente. En esto llega un campesino buscando a su hijo que resulta ser uno de los fallecidos, pide llevárselo a su madre para lavarlo y tenerlo en casa (sus funerales) y el arzobispo le dice que sí, pero que después se lo deje llevar a la catedral para el sepelio, no habrá más que un funeral por los tres fallecidos (no habrá uno en cada sitio).
Esta decisión del arzobispo suscita la polémica entre los dirigentes civiles y eclesiásticos.

El arzobispo mantiene una conversación con una joven que le dice que necesita una ilusión o algo, que esta vida es demasiado cruel.

En la siguiente escena se observa a unos campesinos escuchando la homilía del funeral que se está celebrando en la catedral con los tres ataúdes...


En el sermón, entre otras cosas, el arzobispo se dirige a los asesinos, que a lo mejor le están escuchando, que también "os queremos y rezamos por vuestra conversión".

En la siguiente secuencia un padre le enseña una foto y le habla de su hijo Paco, un buen chico, "desaparecido", acto seguido aparecen otras muchas fotos de otros desaparecidos.

Una mujer con un niño, es la esposa y el hijo de Rafael, el ministro de agricultura del que se dice que trabajaba en el campo con su gente, que no es un rico y está a favor de la reforma agraria. Parece ser que lo ha secuestrado la guerrilla y piden un rescate. La mujer no acude a su padre (que podría hacer una barbaridad) sino al arzobispo, porque es su amigo.
El obispo pide ayuda a dos curas que están trabajando en el campo que dicen no pueden ayudarle (el obispo sospecha que no quieren ?).

Seguidamente se le ve en un hospital, visitando a unos enfermos, alguien le dice algo y después aparece vestido de paisano, de noche; unos hombres armados le recogen en una furgoneta. Habla con un encapuchado, piden dinero por el secuestrado, pero esa es la guinda del pastel, lo que quieren es la liberación de los presos políticos. El arzobispo insiste en que esa no es forma de solucionar los problemas. Le dejan en un poblado, es de noche y llueve: "vea cómo tiene que vivir nuestro pueblo".
Luego aparece en el palacio presidencial, tiene una cita con el presidente electo, pero le dan evasivas, le dicen que tardará mucho, que pida otra cita... Le deja una nota y le espera.
Se ve a la mujer del secuestrado en un cementerio de coches, es de noche y llueve (dejando el rescate ?). Acto seguido se retoma la escena en el palacio presidencial, debe ser muy tarde porque el arzobispo está medio dormido, le dicen que el presidente no ha vuelto y le dan una nota suya que dice "no existen. presos políticos".
Discusión en una cocina con la mujer del secuestrado que se muestra impaciente ante la petición de paciencia del arzobispo, ella le reprocha, dice que oye cosas, que se dice que él sólo se compadece de los pobres, de los radicales, él contesta que
-"debo atender a todo el mundo"
- ¿también de los secuestradores de Rafael?

La siguiente escena aparece el padre quien amenaza con venganza (sangre), habla y critica al obispo con un discurso capitalista (desarrollo, dólares, progreso... cosas que el pueblo no entiende) y echa la culpa de estos problemas a sus curas y al propio arzobispo, aunque dice que al final la Iglesia es "como una puta que se abrirá de piernas al mejor postor".

Una niña en un basurero se encuentra el cadáver que recogen el suegro y el arzobispo, al que vuelve a decir "Usted tiene mucha culpa".

Aparecen a la puerta de la cárcel con el provincial de los jesuitas, vienen a ver al P. Osuna. Después de una primera negativa les dejan entrar y les traen el P. Osuna visiblemente deteriorado. Dicen que lo han detenido porque le consideran responsable de la muerte del ministro, le han torturado. Ante la pregunta del obispo dice conocer a algunos guerrilleros, pero de ahí a lo otro...
Se lo llevan ante la protesta del oficial.

El obispo irrumpe en el palacio presidencial. Se disculpa, hay un debate.
El presidente le pide que asista a su toma de posesión (no es una simple invitación, es un gesto simbólico)
El obispo, ante las palabras del presidente sobre la muerte del P. Grandes le dice que es un embustero (muy fuerte).

Vuelve a aparecer la reunión de la jerarquía, ahora discuten sobre si ir o no acidir a la ceremonia de la toma de posesión del presidente. Algunos lo critican fuertemente, otro le apoya. Se dice que los problemas han empezado con su nombramiento como arzobispo, y que a Roma no le va a gustar nada.

Soldados forzando a la gente, tomando el pueblo.
El arzobispo va a la iglesia, que han tomado los militares como cuartel, para sacar la eucaristía, ante esta petición el militar al mando ametralla el altar y el sagrario. Sale, mira a la gente y vuelve a entrar a por las formas y las recoge del suelo ante la punta de la metralleta del militar quien dispara y le echa de malas maneras.
Se aleja y vuelve otra vez, revestido, para entrar; esta vez se le unen otros curas y todo el pueblo. Ante esto, los militares tienen que agachar las armas (y la cabeza). Dice haber ido a retomar el edificio y hace una comparación entre el Cristo que sufre y el pueblo que sufre ahora: "vosotros sois ahora Jesucristo, no sufrís solos".

Aparece en el palacio episcopal, hay mucha gente y niños. La mujer del ministro asesinado viene a pedir que bautice a su hijo, para él sería un honor y escogen una fecha (todos los domingos hay bautizos) sin embargo ella pide una excepción, quiere una ceremonia privada, no quiere bautizar a su hijo "con un montón de indios", y le acusa de haberles abandonado.

En la iglesia, confesando a alguien que le dice creer en la teología de la liberación (eso no es pecado); de participar en la lucha del pueblo (eso tampoco es pecado)...
El que se está confesando es el P. Osuna, quien le dice que cree en la liberación del pueblo y en la Teología de la liberación y que creía en una persona y no creía en el arzobispo, de alguna manera le está pidiendo perdón. La penitencia que le impone es que rece por él, y le da las gracias. Parece un punto de inflexión en la evolución de Romero.


Después de la confesión aparece un discurso de Romero en el que habla del problema de la justicia social y la postura de la Iglesia, el arzobispo va haciendo suyas las afirmaciones de justicia y evangelio:
"-Soy un pastor que junto con su pueblo ha empezado a aprender una hermosa y difícil verdad.
-Nuestra fe requiere que vivamos atentos a lo que ocurre en este mundo.
-Sigo creyendo que la injusticia económica es la causa principal de nuestros problemas, de ella proviene toda la violencia.
-La Iglesia tiene que identificarse con los que luchan por la libertad, tiene que defenderles y compartir su persecución".

mientras se van oyendo etas palabras se ve cómo los militares espían a la gente, se ve la figura de Lucía (que ha aparecido junto a los padres...)

Aparece cantando "de colores" rodeado de monjitas en la cocina de un convento (se puede cantar en medio de este horror).

Le llaman y acude a la capilla donde un militar (el coronel que ha aparecido ya antes en el palacio presidencial) viene a decirle que está preocupado por los últimos acontecimientos y por su seguridad (le enseña un panfleto donde dice "se patriota, mata un cura") y le dice que está perdiendo el apoyo de la gente, un apoyo que necesitará para dirigir el país, le dice que espere y tenga paciencia (parece que le está proponiendo algún poder político). Monseñor le contesta que la gente llena su despacho y la catedral, y que su misión no es dirigir el país.

Se suceden y superponen una serie de imágenes con la voz en off (recurso que se utilizará más veces).

Se oye una homilía en la que el arzobispo dice haber escrito al presidente de EEUU para pedirle que no mande más armas a este país, pues son utilizadas para matar a su pueblo.
Se ve a unos hombres armados en un basurero que matan a (Lucía) (la piden que se arrodille -quieren humillarla aun más- pero ella no lo hace) luego sabremos que también ha sido violada.

Se ve a Monseñor en la cama, se despierta como con una pesadilla, se oyen perros y disparos a lo lejos. Llaman a la puerta, alguien le viene a recoger para que medie porque unos manifestantes se han refugiado en la parroquia y piden verle, sólo hablarán con él. Cuando llega no le dejan entrar y negocia, parece que nada les satisface (dan al rehén por muerto y no buscan ninguna solución) pero al final un oficial le da su palabra.
En la Iglesia están los dos curas (el P. Osuna y el otro), el rehén está bien. Le describen la situación del país con el nuevo gobierno, nada ha cambiado respecto al anterior, le comunican la muerte de Lucia tras ser violada y cortarle la lengua.
Monseñor exclama "¡alguien tiene que tener el valor suficiente para decir basta!"

Cuando sale al exterior habiendo cumplido su parte del trato aparece el teniente que desautoriza lo dicho y después de un forcejeo acaban deteniendo a todos incluido al obispo. Lo meten en la cárcel donde escucha los gritos de tortura de sus colegas mientras él clama que "¡somos seres humanos!"

Aparece después en el despacho del coronel quien le dice que "naturalmente comprenderá que ha habido un error" y le advierte de que le preocupa su seguridad. A la pregunta de si no tiene miedo o teme por su vida le responde que sí, como todo salvadoreño.
El militar se hace el loco sobre si el P. Osuna está en las instalaciones y ante la afirmación de monseñor de que no se irá sin él sale diciendo a ver qué puede hacer. Se lo entregan a la salida, en una furgoneta, muerto.

En su despacho, le espera el otro compañero del P. Osuna, tiene un arma en la mano, le pregunta si está dispuesto a aceptar la realidad. Mantienen un diálogo sobre religión y compromiso:

"-¿Está ahora dispuesto a aceptar la realidad?
-Eres sacerdote, crees en Dios, crees en el poder del amor. Antes rezabas.
-Y sigo rezando
-Entonces ¿Por qué llevas un arma?
-¿Cómo quiere que no la lleve? ¿debo abandonar a mi pueblo cuando soy uno de los responsables de abrirles los ojos?
-Un guerrillero ¿Eso es lo que eres? ¿Un comunista?
-No, soy un sacerdote que como los marxistas y los cristianos luchamos para liberar a nuestro pueblo. Jesucristo forma parte de su lucha, él no se quedaría sin hacer nada mientras asesinaban a su pueblo.
-Así que eres igual que los militares y la aristocracia, participas en la lucha de clases, recurres a la violencia.
-¿Cómo podemos seguir denunciando la violencia cuando asesinan a nuestros seres más queridos? ¡Hasta usted reconoce nuestro derecho a defendernos!.
-¡No te estás defendiendo! ¡estás atacando! y perderás a Dios como lo han perdido ellos.
-Entonces ¿Qué remedio nos queda? ¿cree que quiero esto? ¿vivir así?
-Si sigues pensando así, la matanza no terminará nunca."


Aparece en el sitio donde mataron al P. Grande, hay tres cruces, cae de rodillas, hace una oración y dice, angustiado, "yo no puedo" "hazlo tu" "soy tuyo, enséñame el camino"

Se acerca al pueblo tomado por el ejército, los soldados se regocijan de ver a un cura y se divierten con él. Le mandan registrar y desnudar. La gente acude a cubrir su desnudez, le dicen que es su voz, que habla por ellos. Alguien le cubre con una manta y él empieza a celebrar la "santa misa", eso parece "desarmar" a los soldados, que se van.

Aparece una conferencia, gente de las clases dirigentes en la que habla el teniente diciendo ante el aplauso generalizado que quieren ser como los norteamericanos, tener lo que ellos tienen y vivir como viven ellos.

Nuevamente se suceden una serie de imágenes sobre una voz en off, habla Monseñor Romero sobre la misión de la iglesia y se ven imágenes de la gente.
También la voz del teniente...
De nuevo la voz de Romero apelando a los ricos y poderosos para poner fin a la violencia (en la imagen se ve un selecto club de tenis donde charlan el coronel y el suegro de Celada).

Después, el famoso sermón haciendo una llamada a los hombres del ejército...
Se van pasando unas imágenes donde un grupo se está echando algo a suertes (a quién le tocará matarlo) se ven más fotos de asesinados y desaparecidos.
... "Os imploro, os ruego, os ordeno que acabéis con esta represión".
Se van intercalando imágenes de una misa y de alguien que se acerca en coche, hasta que confluyen en un disparo. A quemarropa, con un fusil, desde el fondo de la capilla mientras levanta el cáliz en la misa.

Gritos, música, confusión... se reproduce en la escena la foto que publicó la prensa.


En off. Se da la fecha: 24 de marzo de 1980. Había dicho una verdad preocupante, se da el dato de que en Salvador se han dado 60000 muertos entre 1980 y 1989, pero que la libertad, la justicia y la dignidad humana no han muerto.

Hay un epílogo con imágenes de la gente y voz del obispo que dice que la Iglesia de Dios, que es el pueblo, jamás perecerá.